QUIN ERES?
Publicado en Sep 25, 2013
Te confundí con Lady Godiva porque llegaste desnuda cabalgando un cerdo. Pudo ser un jabalí. Ninguno de los dos tuvo la culpa, marranita. Yo estaba ebrio bailando alrededor del frondoso nogal cuando te vi cerdear por el camino enfangado. Nada respondiste cuando te grité: Señora Godiva, ¿para dónde va? Ahí comenzó la confusión. Un cerdo amaestrado para servirte de cabalgadura, tu cuerpo húmedo por la lluvia cayendo desde la madrugada. Lo frenaste, halándole las orejas. Demandaste un poco de vino, señalando las botellas a mi lado. Déjame cabalgar contigo y beberás de mi vino. Permíteme estar desnudo tras de ti en ese enorme cerdo. Compartirás mi ebriedad o compartiré tu alegría sobre el animal. Monté en su cerdo. Vamos juntos hacia cualquier lugar, permitiéndole al animalito descansar. Lo abrigo con mi frac porque comienza a anochecer. Ella me dijo al oído, mañana volaremos y señaló a su cerdo. Él conoce los secretos del vuelo, tuvo relaciones íntimas con Pegaso. Ya no te confundo con nadie. Sigamos el camino así abrazados.
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