Abrir las ventanas.
Publicado en May 28, 2010
Algo susurra pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios por ejemplo, o las costumbres cotidianas. Cuando la vida se comporta de ese modo, se nos ensucian los ojos. El cielo se mueve más rápido, más que las horas. Y lo peor: que nadie sabe si, alguna vez, regresará la calma. La puerta se cerró detrás de su sombra y sus valijas. Cerraba las ventanas, para que adentro, algo quedara en su sitio. Yo no tengo que estar convencida. Otra vez había viento sobre el horizonte. Porque ya no había huellas de vientos ni de llantos y justo cuando nos empezábamos a reír con ganas. No puse música porque no tenía nada que festejar. Fue como un viento, ese viento que llega de repente y se mete en todos lados y también susurra, pero no entendí lo que decía, a mí se me ensuciaron los ojos y mi mama cerró las ventanas para que algo quedara en su sitio. Alguien tiene un viento en común conmigo. Y quizás ya es tiempo de abrir las ventanas
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Nicolas Alexander Ayala Reina
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