En una noche
Publicado en Aug 09, 2010
"No sé si son las coronas o tal vez mi lívido desbordada,
Pero lo encuentro tan sensual, tan atractivo, que podría llevarlo a mi cama y jugar con él durante horas..." Luego de algunos meses de disfrutar la tan anhelada independencia, empezó a sentir la necesidad de la compañía del sexo opuesto, para algunas actividades; Le gustaba bailar, sí que lo disfrutaba, la cadencia, el rose casi sexual y la invasión de los acordes en cada uno de los poros de su cuerpo; Deseaba alguien con quien compartir un trago y tener una interesante conversación al final de un largo día de trabajo; Envidiaba a sus amigas casadas cuando tenía que hacer arreglos a su apartamento o cargar las bolsas del mercado; Soñaba con un caballero que le abriera la puerta del auto y le corriera la silla en la mesa o simplemente le subiera la cremallera del vestido. Pero no estaba dispuesta a quedar otra vez atrapada en una desigual, aburrida y rutinaria relación de pareja, no otra vez; La década de los 20 cuando la mayoría de las chicas solo quieren divertirse ella la paso en un lujoso apartamento, llena de cosas hermosas, vestida a la última moda, pero siempre muy sola y sin nadie con quien poder salir, ese atractivo hombre con quien se había casado la había convertido en un trofeo de estante... Era su cumpleaños número 30, ese día al mirarse al espejo vio el reflejo de una mujer bonita, de una cuerpo esbelto y piel suave, y nuevamente se hizo la pregunta que nunca dejo de torturarla... ¿Por qué no me deseaba? Un año después aun se preguntaba lo mismo, su esposo prefería estar con otras mujeres, quizás menos atractivas, con mala reputación, en algunas ocasiones hasta comprometidas, parecía que cualquiera era más deseable para el que ella que era su esposa. Algunas semanas atrás había descubierto una explosiva reacción de su cuerpo durante una de sesión de placer solitario, fue su primer orgasmo intenso, fuerte... Deseaba ser descubierta por un hombre que la llevara a sentir plena, que le hiciera girar su mundo y estallar en mil sensaciones; durante los últimos meses muchos se acercaron a ella, sin causar ninguna impresión, los veía a todos en blanco y negro. Esa era una noche de celebración y al llegar a la barra de aquel bar empezaron las rondas de tequilas, limón y sal, seis mujeres jóvenes, salvajes y con ganas de divertirse, esa era una combinación peligrosamente irresistible para aquellos lobos al asecho. Era totalmente consciente de aquella sensualidad que proyectaba sus movimientos y le complacía sentir las miras sobre ella. Hasta que una mirada fuerte, que casi la podía sentir tocarla atrajo sus ojos como un imán... allí estaba él con sus jean ajustados negros en que se marcaban sus piernas bien formadas, de músculos fuertes; su camisa de lino holán blanca dejaba ver su pecho fornido, de brazos fuertes, de una 1,85 de estatura, de labios carnosos y dientes blancos, mirada penetrante y cabello ligeramente despeinado por el viento; y con esa imagen llego a sus ojos el tecnicolor. Camino hacia ella seguro desafiante, sin dejar de mirarla a los ojos, la tomo de la mano atrayéndola hacia él, mientras comenzaba un reggae cadencioso, sus cuerpos ahora muy juntos llevan un compa casi ritual. Para el final de la tercera canción sus labios estaban provocadoramente cerca. Sus amigas la regresaron a la barra para una ronda mas de tequilas, el la siguió, ella le ofreció un trago de tequila y la rodaja de limón de sus labios, ante la mirada atónita de sus amigas le dio un beso que le hizo acelero su débil corazón. Bailo como nunca aquella noche, su sonrisa no se borro por un instante de sus labios, había hallado lo que había estado deseando; como a eso de las 3 de la mañana se despidió de sus amigas y el ofreció tomar una última copa en un lugar más tranquilo. Mientras subían en el ascensor que los llevaría al departamento de ella era incontenible la pasión, era fuego lo que ardía entre ellos, besos, caricias, gemidos y sudor... Sintió estallar sensaciones que jamás imagino, una y otra vez, tan intensas, tan fuertes que su frágil corazón no resistió... Su rostro tenia dibujada una sonrisa y una expresión de plenitud, el forense dijo que la cusa de su muerte fue una emoción fuerte y para una mujer que nació con una deficiencia cardiaca había sido demasiado... de aquel atractivo hombre no volvimos a saber nada, solo que la hizo inmensamente feliz la última noche de su vida.
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Delfy
siempre dulce!
MARIANO DOROLA
SIR MARIAN A SUS PIES...
ENCATADO DE LEERLA COMO SIEMPRE.
Hctor Restrepo Martnez
Delfy
Gracias por leerme, Tequila Jose Cuervo!...
y si, su pollera estallo y su corazon se detuvo....jajajajajajajajajajajaj
Delfy
jajajajajajaja.... entonces deseas pasar por la barra de aquel bar?... ojo que la muerte tambien se viste de mujer!.....jajajajajajajajajajajaja
inocencio rex
Gustavo Adolfo Vaca Narvaja
felicitaciones
Delfy
Bienvenida a este mi rinconcito en textale!
Mariela Gmez