La vida en un celular
Publicado en Feb 04, 2011
Krup dejó el celular sobre la cama. A veces este tipo de aparatos eran capaces de cambiar los momentos posteriores de la existencia, y a Krup le molestaba que su estado de ánimo dependiera de tan odioso accesorio.
Pero tenía el número telefónico de ella y no podía evitar recordarlo. Se lo había dado en un arrebato de entusiasmo, en que había pensado que ambos eran la pareja perfecta. - Somos muy similares- le dijo -seguro que esto no es una coincidencia. Krup tampoco consideraba que aquello fuera una coincidencia. Le parecía que Amy era el tipo de personas con las que solía involucrarse y que al final no volvería a ver. Era la chica perfecta, una joven inteligente, bonita y con un estilo muy particular de ser. No era como las demás: inquietas, impacientes y encimosas. Amy solía esperar el preciso instante para pedir las cosas, y siempre lo conseguía. Desde entonces el nombre de Amy se había vuelto muy significativo para Krup. Cada vez que lo escuchaba mencionar o lo veía escrito en algún lado, suspiraba y evocaba sucesos inolvidables al lado de Amy. El problema con Amy era que no insistiría más en verle, no importaba si ella deseaba hacerlo. Se perdería en el limbo, como una imagen preciosa que se torna borrosa con el tiempo y al final se vuelve sólo un simple suspiro. Ya habían pasado cinco meses y no había tenido noticias suyas. Krup empezaba a sospechar que Amy lo había echado al olvido. Claro que su vida transcurría tranquilamente y la presencia de ella podía ser un tanto inquietante. Por lo que estuvo todo el día absorto en otro tipo de ocupaciones hasta que en la noche, recordó el nombre de Amy. Tomó el teléfono celular, todavía pensativo, y envió un mensaje deseando Felices Fiestas de fin de año a aquel número telefónico que empezaba a tornarse un fantasma. Luego se recostó y durmió profundamente. Tenía que reconocer que la vida de Amy era complicada, que ella no aceptaría tan fácilmente su amistad y menos una relación. Él era una persona simple, alguien a quien la tranquilidad le venía bien, y pasar emociones fuertes junto a Amy le minaba la salud. Llegó a pensar que Amy había extraviado su celular o simplemente había borrado el nombre de Krup de sus contactos. Quizá la vida era muy diferente para Amy en ese momento y Krup no cabía en ella. Fue entonces cuando un mensaje entró en el buzón devolviéndole cordialmente el saludo y los buenos deseos. Cuando Krup se hubo cerciorado de que se trataba de Amy, se arrepintió de haber enviado tal mensaje. Era muy molesto pensar que Amy no le había mandado un solo saludo por iniciativa propia durante el resto del año. Tomó el celular y borró de una vez por todas el único contacto que tenía con la obsesión de su mente.
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Laura Alejandra Garca Tavera
Daniel Florentino Lpez
Buen manejo de la sicología del personaje
Felicitaciones
Daniel
Laura Alejandra Garca Tavera
SALUDOS.
Laura Alejandra Garca Tavera
Lucy reyes
Durazno sangrando