La caza (Victoria)
Publicado en Sep 03, 2016
Vienen clamando por mi cabeza, por mis huesos y entrañas. Cánticos se escuchan a lo lejos. Déspotas y falsos, claman por mi vida y mi derecho. Me niegan la salud y la felicidad. Me extirpan, cual cáncer, del flujo transitorio y normal del existir mundano.
Los escucho respirar en mi nuca, mis oídos, mis poros, mis pensamientos. En mi corazón se abren paso a punta de machetes y horarios. A punta de trueques y oraciones. En mi cabeza explotan bombas de ruido, y serpientes entran por mis ojos, llegando a lo más profundo de mi boca, saliendo como alaridos despavoridos, como aullidos sin sentido, sin comienzo y sin fin, para ellos. Intento arrancar, pero me cierran el paso. No hay salida aparente. Por más que piense y observe, todo indica que de esto no hay escapatoria. Que su caza ha sido exitosa y mi vida, una pérdida. Por mis dedos corren las letras que, al fin, encontraron la voluntad para salir de mis manos. Por mis mejillas corre el silencio, que se había extraviado hace tanto en un pasillo de mi mente, buscando una boca que jamás encontró. Sin perder tiempo, alcanzan la punta de mis dedos y, poco a poco, arrancan átomo por átomo la materia de mi cuerpo. Mientras mis manos y mis pies son devorados por el eco de una idea, siento temor, arrepentimiento y, al final, paz. Luego todo habrá terminado, y el descanso que yo mismo buscaba me habrá encontrado huyendo de el. Las horas se comen mis manos. Las distancias mis pies. Mi torso es devorado por la indiferencia y la codicia engulle mi cabeza de un solo trago. La lucha está perdida, mas intento liberarme y sangro, grito y desespero. Lloro y maldigo, y quiebro el espacio en la búsqueda de una salida. Me quiebro a mi mismo en la búsqueda de un escape, pero al final comprendo que es imposible. Que no debe ser posible. Que esta muerte es mi vida. Que esta tortura es mi testimonio, que este fin es el principio. Mi corazón, acelerado, late al terminar la masacre. Es todo cuanto queda. Es todo cuanto dejaron. Mi corazón y mi lucha. Y mi espíritu inquebrantable, lleno de ansia y de verdad. La más absoluta belleza que siempre busqué. El final del camino son sólo las sobras de la cacería. El nacimiento integral de otro ser, de otro mundo, de otro tiempo y otro espacio. La victoria suprema sobre la materia. Perdí mis manos, mis pies. Mi torso es solo un sabor, mi mente sólo un aroma. Despojado de todo, mi corazón se come a si mismo para no dejar rastro. Para desaparecer de este mundo, y comenzar su camino. El fin de la lucha y el principio de la victoria. Empapados en mi memoria, mis cazadores testifican mi derrota. Vociferan mi lucha y me dan vida en sus relatos. Exhalan mi corazón con cada anécdota. Me entregan al resto cual discípulos, y escriben morbosos evangelios sobre mi caída. Con cada desprecio construyen mi leyenda, con cada mirada me dan a luz. Y con cada suspiro, me dan vida eterna.
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Lucy Reyes
Muy bien escrito.
Felicitaciones.
Carlo Biondi
Elvia Gonzalez
Carlo Biondi
DEMOCLES (Mago de Oz)
Carlo Biondi
Mara Vallejo D.-
No podía enviar comentarios, por unas horas estuvo mal mi PC.
Puedo decirte, que tus letras relatan con destreza el andar por caminos llenos de centenar de situaciones . . .pero que bien se siente llevar estandartes de lucha, fortaleza . . .y triunfo.
Me encantó.
Te envío abrazos
Carlo Biondi